Huércal-Overa - Sierra de Almagro

Sierra de Almagro


La Sierra de Almagro se extiende en la zona interna de las Cordilleras Béticas, es decir, en la Cordillera Penibética al sureste de la provincia de Almería. Esta extensión se caracteriza por ser árida y desolada, teniendo una gran variedad de hermosos paisajes y una amplia diversidad de minerales.

Sin una dirección definida, este complejo serrano limita hacia el este y sureste al pequeño valle que forma la rambla de Canalejas; al oeste descienden prácticamente hasta las aguas del río Almanzora y del embalse de Almanzora; mientras que al norte se encuentra en la localidad de Huércal-Overa y la pequeña meseta que desde el esta localidad alcanza el oeste del municipio de Pulpí.

Alto de Almagro1

Se ubica en la zona centro del Valle del Almanzora sin presentar alturas muy elevadas, sin embargo, sus paisajes ofrecen bosques de pinares, terrenos abruptos, fracturados, muy erosionados, escarpados, relieves en cuestas que permiten observar las superposiciones de mantos de corrimiento, ramblas de fuerte pendiente como zonas de lomas y sinclinales más suaves que empalman con llanuras, siendo su cumbre más alta la del Cucharón, con 714 metros sobre el nivel del mar.

En cuanto a la lectura de las unidades tectónicas que la componen, su estructura resulta bastante complicada a causa de las importantes deformaciones sufridas, y del alto gradiente de metamorfismo asociado, desarrolladas durante toda su orogenia. Por tal motivo, su relieve ofrece todo un abanico un tanto caótico de plegamientos (anticlinales, sinclinales, pliegues asimétricos), cabalgamientos, mantos de corrimientos, asociados a fallas de todas clases; conjuntos que se han visto sometidos a lo largo de su formación a una continua erosión.

A su vez, como consecuencia de los complejos procesos metamórficos, tectónicos, sedimentarios y químicos, aparecen una gran variedad de rocas tales como cuarcitas y pizarras, filitas, esquistos, calizas, dolomías, yesos enclavados en calizas o criaderos de hierro, rocas carbonatadas, mármoles, metapelitas, calcarenitas, arenas, margas y arcillas, travertinos, metabasitas y otras.
 
Lagartija Ibérica
 
Aunado a todas estas curiosas características, la Sierra de Almagro posee un interesante pasado histórico que atestigua de la presencia de varias olas de pobladores desde el paleolítico hasta la edad del bronce mediterráneo, aproximadamente hacia el año 2.000 a.C. y seguido por los fenicios, los íberos y los romanos.