El Cristo de la Luz (Dalías - Almería)

Dalías - El Cristo de la Luz

El Cristo de la Luz


No se sabe con precisión de que fecha data el inicio de la devoción al Santísimo Cristo de la Luz en Dalías, aunque algunas leyendas contadas por los antiguos habitantes del pueblo indican que el origen de la adoración se inició en el siglo XVI. Sin embargo, existen cartas enviadas en el 1804 por el párroco de Dalías al Obispo de Granada, en las cuales se relata con asombro que la imagen del Cristo de la Luz había permanecido intacta tras el terremoto que estremeciera al pueblo, y particularmente a la iglesia en la cual se encontraba.

La imagen original del Santo Cristo de Luz era una obra al bulto hecha en bronce de un mérito artístico sobresaliente, tal y como relata Rodrigo Carreño en su topografía médica, quien también describe el fervor con que era adorado por la población.

La Guerra Civil arrasó con la imagen original del Cristo, pero la fe de los feligreses seguía intacta, razón por la cual se encargó al imaginero sevillano Antonio Castillo Lastrucci la realización de la imagen que conocemos hoy en día. Es así como el día 3 de Mayo de 1939 llegó a la Iglesia Parroquial de Santa María de Ambrox de Dalías la nueva imagen del Cristo crucificado, una imagen que sobresale por su relajación sin dramatismos extremos.
 
Cristo de la Luz
Durante la madrugada del 20 de Septiembre de 1993, justo después de celebrar las fiestas, se produjo un incendio que arrasó con la techumbre y dos retablos de la Iglesia Parroquial de Santa María de Ambrox. Los feligreses corrieron entre las llamas sin importarles el riesgo que corrían, para tratar de salvar la imagen del fuego, logrando rescatarla aunque con daños, eso sí, pequeños si se tiene en cuenta la magnitud del incendio. Como dato curioso, los devotos que participaron en el rescate de la imagen relataron que sintieron que la misma casi no pesaba, o como si alguna fuerza los estuviera ayudando para que la pudieran sacarla con mayor facilidad y rapidez.
 
Las llamas causaron daños en la policromía de la imagen, razón por la cual en el año 1994 se hizo necesaria una primera restauración, la cual resultó un tanto decepcionante. Debido a esto, en el año 1998 se ordena una segunda restauración a cargo de los hermanos Cruz Solís, quienes realizaron un impecable trabajo y hasta el día de hoy realizan un seguimiento exhaustivo de la conservación de la imagen.

Una peregrinación multitudinaria

Las fiestas en honor al Santísimo Cristo de la Luz se inician cada año el sábado anterior al segundo domingo del mes de septiembre, culminando la procesión el tercer domingo de septiembre. Aproximadamente a las 20:30 el Cristo de la Luz sale del templo para iniciar su procesión acompañado de números devotos y feligreses que viven en plenitud su acto de fe. El estallido de los cohetes es incesante durante toda la peregrinación. Numerosas peñas ofendan al Cristo con la quema de tracas a su paso, mientras otras le rinden tributo con pétalos de flores.

La fiesta es realmente un espectáculo popular de luces, pólvora y verbenas, que llena de luz y esplendor a esta población del Poniente Almeriense. Desde todos los rincones de Almería acuden devotos, turistas y curiosos para ser participes de esta celebración que cuenta con fuegos artificiales, gigantes y cabezudos, comida típica, juegos, concursos, pregones y misas.

La noche de ese domingo el cielo se ilumina tanto por los cohetes como por la fe de las miles de personas que van a pagar una promesa o a pedirle un milagro al Cristo de la Luz. Es tanta la afluencia de personas que la carretera que va desde Pampanico hasta el municipio se queda pequeña y parece desbordarse.

Desde el año 1998 las Fiestas en honor al Santísimo Cristo de la Luz están declaradas de Interés Turístico Nacional en Andalucía. La devoción al Santísimo Cristo de la Luz se mantiene intacta en Dalías, y son los habitantes del pueblo quienes conservan y mantienen viva esta tradición. Las fiestas que se celebran en septiembre constituyen un verdadero acto de unión cívica y religiosa, participada tanto por los lugareños como por los miles de visitantes que se concentran año tras año.